diciembre 22

SEXO: importancia en la relación

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«Ray, ¿qué tal?

A ver, una duda existencial —bueno, como todas las que te planteo, ¿no?

Ya sabes que estoy con M. Espero que algún día la conozcas, es una tía genial y estoy encantado con ella. Y, bueno, llevamos… pues desde que estamos en F. un año viviendo juntos. ¿Entonces qué pasa? Bueno, pues discutimos de vez en cuando, nos reconciliamos, tal… Pero hay dos momentos críticos:

Como creo que te dije, para mí el sexo es un indicador, ¿no? Y cuando el sexo desacelera es que algo va mal. Entonces, ¿qué pasa? A mí no me apetece follármela. Te digo que me da pereza y soy yo quien busca las excusas para no follar, de forma que no follamos más de dos o tres veces a la semana.

Y bueno, por otro lado, claro, pues ya me cohíbo más a… Ya no a la hora de salir, pero vamos, salgo a la calle y… ¡Ostia! Adquirí unos súper poderes que, bueno, después de haberos conocido y habiendo desarrollado unas habilidades —creo que ya te lo conté también ¿no?—, que… ¡J*der!, automáticamente, no sé si es que o lo detectas mejor o las chicas lo detectan mejor, pero eso, pues comienzas a ver que la chicas te miran, comienzas a tontear con ellas… Es como mucho más… O sea, como que las ves mejor y ya sabes a por quién ir. Y que ellas también te captan mejor.

—Ironía: Bueno eso y el hecho de que me parezca a Brad Pitt, ¿no? O sea, sí que es cierto que si B.P. entrenara un poco más pues igual se pondría casi tan fuerte como yo…—

Pero, independientemente de eso, hoy salgo a comprar al supermercado y me meto en una tienda de ropa para preguntar por una calle y una tía preciosa empieza a decirme: —¡Ay sí! Está por esta calle…— Una tía súper amable que se nota que quería mi teléfono y me ha costado no dárselo.

Y eso, quería preguntarte si es normal el echarlo de menos, el echar de menos estar con otras tías y… ¡J*der! De momento no me voy a zumbar a otra, pero que el universo no me ponga a prueba porque no sé si resistiré.

Entonces, necesito la opinión de un profesional para eso. Y nada, ¡un abrazo!»

¿Necesitas la ayuda de un profesional? Vaya, una lástima… no puedo ayudarte, jejejeje

Bromas aparte, para serte sincero, lo voy a intentar, pero creo que lejos de ofrecerte una respuesta brillante y magistral, me temo que «la verdad» pueda sonar menos glamurosa.

¿Pero qué es más útil: una verdad amarga o mil mentiras dulces? ¡Ala, ahí lo dejo! Quien quiera que reflexione. 😉

No obstante, estoy seguro de que sabrás escucharla y afrontarla como has estado haciendo sistemáticamente desde que empezaste esta andadura: depositando tu total confianza en Dinámicas Sociales y permitiéndonos hacer de tu éxito algo inevitable.

¿Empezamos? ¡Adelante!

Dices: —«El sexo es un indicador».

¡Correcto! Y como tal da cierta información sobre algún aspecto de la relación. Pero, ¿qué tipo de información y sobre qué aspecto?

Según tú, su desaceleración indica una falla, una grieta en el castillo que, presumo, estáis construyendo.

Yo, a eso es a lo que llamo CLM: Creencia Limitante de Manual. Y, por consiguiente, la fórmula perfecta para la catástrofe. Tu creencia da una información bastante negativa de lo que son los cimientos de una relación para ti. Por consiguiente, para ti, el sexo es crucial, es un pilar. Si este mengua, mengua tu castillo.

Pero, ¿por qué has decidido creer eso? A fin de cuentas es tu elección.

Quizá pueda deberse a la mentalidad de escasez que tu anterior versión frusca todavía arrastra, o sea, tu memoria histórica. Yo también estuve allí y, cuando conseguía que se alinearan los planetas —y con ello tener una pareja—, cada día que pasaba sin tener sexo con ella me sentía fatal porque tenía la sensación de que estaba desperdiciando lo más precioso que tenía. Algo que jamás podría volver a recuperar: día pasado, polvo que no volverá. Porque una cosa es no pinchar en época de soltería y otra bien distinta es no hacerlo «teniendo el trabajo hecho».

¿Qué te sugiere eso? ¡Exacto! Escasez.

¿Acaso no hay cosas más importantes? O mejor dicho, igual de importantes en cuantía pero más relevantes dependiendo del contexto. Digamos que tan importante son los ladrillos del castillo como lo es el foso, las robustas e impenetrables puertas, sus ventanas, barrotes, etc.

Para no dejarte en ascuas con mi historia te diré que, precisamente esa actitud —la de miedo a perder el polvo del día— favorecía el hecho de que sucediese muy a menudo. Ellas tienden a no sentirse especialmente atraídas por hombres necesitados. Salvando excepciones, claro. Pero no nos desviemos.

Por otro lado, si no es éste tu caso, quizá sea que te has dejado arrastrar por el rebaño, por la creencia popular. Ya sabes, el típico dicho de: —«follas menos que un casado»—. Algo que, si te fijas detenidamente, huele a la opinión de alguien que no busca edificar en una relación sino que su objetivo principal es meterla en caliente lo más posible. Una visión totalmente respetable pero no es la única y, lo más importante, no creo que sea la más adecuada para ti —ni para un hombre que busque su plenitud—. En mi opinión cada ser humano pasa por distintas fases en su vida. Las que «aprueba» digamos que no tiene que examinarse en un tiempo —hasta que hayan cambiado tanto las cosas que toque actualizarse—. Las que no superamos estamos condenados a «repetirlas» hasta aprobarlas… Y así sucesivamente.

Y si no es ninguna de las dos anteriores nos queda la tercera: estás cayendo en la trampa del ganador infalible. Algo que, sobretodo, nos venden en los medios: películas de Hollywood, series de televisión, publicidad y marketing, etc. Esa que dice que un ganador lo consigue todo, nada lo detiene y, o bien se folla a toda mujer atractiva que pasa por su camino o, si decide centrarse en una que realmente le parece especial, la funde en la cama una media de 6 horas diarias 7 días a la semana.

¿Pillas la ironía?

Presta especial atención a tus palabras: Por un lado dices que es una tía genial y, por el otro, que no te apetece follártela. Tú mismo estas poniendo al mismo nivel en la balanza sexo y personalidad. ¿Te imaginas que hiciéramos eso con los amigos? A menos que fueramos bisexuales, no podríamos tener relaciones duraderas con amigos exclusivamente: Por muy majos que fueran, no nos motivarían.

Mi consejo: A menos que ella te esté apuntando con una pistola —y aún en ese caso—, quítale tanta importancia al sexo y colócalo en el sitio que merece.

¿Es el sexo los ladrillos de tu castillo? Únicamente deberías darle tanto peso cuando una chica te atraiga sólo por eso —que no es el caso—. Además de que una relación así va a pecar de poco futuro o poca intensidad. Digamos que si los ladrillos de vuestro castillo son principalmente de sexo, es como si fueran de adobe —arcilla y barro.

En el excelente caso que nos ocupa, o mejor dicho, que te ocupa, deberías darle tanto peso al sexo como a una actividad lúdica, entretenida y constructiva más. Al igual que lo es compartir aficiones, ideas, sentimientos y proyectos en común entre otras muchas cosas.

Además es lo más sinérgico que existe porque es la mejor forma de estrechar lazos, crear cimientos sólidos y, en lugar de al extremo de repudiar o desechar al sexo, darle un sentido óptimo. Cosa que favorecerá y mucho a que tanto ella como tú no acabéis buscándolo en otras personas. Porque sí, aunque no es la principal necesidad —supervivencia—, está tan sólo un peldaño por debajo —reproducción.

Cuando hay escasez de algo, tiende a valorarse más de lo que merece y es cuando puede aparecer la tentación. Si en lugar de ser algo «escaso» lo transformamos en «exclusivo» —se da poco porque es una celebración cuando os lo habéis ganado— el sexo será mucho más placentero, saciará más y os llenará física y emocionalmente.

Así que, a partir de ya, deja de ver el sexo como un pilar de la relación, como la base y pasa a verlo como un complemento, un premio, un motivo de celebración cuando progresáis juntos como pareja, como proyecto en común.

Y entiende que todo evoluciona. De hecho, fíjate en tu propio ejemplo: quizá antes practicabas un deporte más arriesgado regularmente y hoy por hoy lo haces poco o nada. O quizá salías más a divertirte con los amigos por la noche y ahora prefieres la tranquilidad del hogar y salir ocasionalmente o disfrutar más de la luz del sol. Tu sábado por la noche ha sido desplazado por el domingo por la mañana… Y si todavía no te ha pasado, no te preocupes: ya llegarás a ese estado.

Resumiendo: Tu cuerpo y tu mente, gracias a todo lo que nos rodea, recibe y nos va dando mensajes de quienes somos, qué necesitamos, qué nos mueve, qué queremos y, en definitiva, quién queremos ser. Lejos de encasillarnos en «lo que fuimos» una vez, o en lo que mola fulanito o menganita, tenemos que reinventarnos, trascendernos a nosotros mismos y encontrar esa nueva versión personal que mejor nos hace sentir en el medio/largo plazo.

¿La clave para ello? No dar la espalda a los retos. Que no tiene nada que ver con complicarnos la vida. De hecho es como el principio de la navaja de Ockham.

En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Guillermo de Ockham

En cuanto a las habilidades o súper poderes adquiridos, mi recomendación es que no los abandones. Partiendo de la base de que no necesitas ganar un partido para divertirte jugando al fútbol. ¿Verdad?

¿Cómo? ¿Que sí lo necesitas? Pues algo más en lo que tienes que trabajar. Una cosa es sentir la certeza de que puedes ganar y, cuando toque, hacerlo y otra, bien distinta, es no disfrutar del proceso independientemente del resultado.

Eso me trae curiosos recuerdos de cuando en mi veintena jugaba en una liga de fútbol 7 con amigos. Recuerdo que cada partido que iba mal —que eran la mayoría— no parábamos de criticarnos los unos a los otros —yo era de los peores—. Especialmente en el vestuario al acabar. Sin embargo, las poquitas veces que ganamos había un rotundo silencio —cosa que, por aquel entonces, ya me llamaba la atención—. Era, prácticamente, como si no nos conociéramos —que en realidad la mayoría éramos sólo conocidos—. Tal era la inercia de criticarnos que, no es que no pudiéramos felicitarnos, es que no sabíamos cómo hacerlo. Así que el silencio era nuestra forma de «respetarnos».

Es normal querer ganar un partido, de la misma forma que lo es echar de menos la novedad.

¿Sabes lo que significa sentirse atraído por otras chicas? Que estás sano.

Está en nuestra naturaleza. De la misma manera que a la mayoría de personas nos encanta más consumir que producir. Pero adivina qué… Consumir, consume y producir, produce.

El dilema:

¿Se puede consumir sin producir? Efectivamente. De hecho, es a lo que nos incitan más y más las grandes corporaciones: Regalos de navidad, Black Friday, loterías, apuestas…

Sin embargo, ¿Se puede producir sin consumir? La respuesta es NO. Para crear algo siempre vamos a necesitar algún tipo de recurso previo.

¿Entonces qué hacemos: consumimos para consumirnos o consumimos para producirnos? Lo primero es lo fácil, no conlleva esfuerzos, pero ojo, sí resultados. Y estos, a la larga, no te van a gustar. Lo segundo conlleva un esfuerzo y, en el corto plazo, puede ser muy duro, pero a la larga te va a hacer sentir pleno.

Por lo tanto, ¿qué es mejor, consumir cuantas más mejor o producir más y mejor en tus relaciones? Pues… Depende. Porque la pregunta tiene trampa. Depende de tu situación personal, de la etapa de tu vida en la que estás. Y no me refiero a la edad exactamente. Digamos que depende de tu grado de maduración. Por eso hay que entender a la persona como un todo.

Mi consejo: Revisa los valores, los pilares en una relación para ti e introduce uno muy importante y que sé, que en tu caso, lo aplicas cada día de tu vida en muchos otros campos: compromiso.

Commitment

¿Y qué es el compromiso?

Hacer uso de la Persistencia Ganadora en todo lo que haces.

Piénsalo bien, sólo comprometiéndote vas a conseguir resultados tarde o temprano. Comprométete a cambiar tu forma de entender las relaciones y aprende cuales son los mejores pilares para una relación.

Porque si una cosa debes tener clara es que una relación no es algo rígido y preestablecido. Relaciones existen tantas como combinaciones entre individuos posibles y, encima, éstas están en continuo cambio.

Y esto es gracias a la negociación: consciente o inconsciente.

Sí, amigo mío. Toda relación está sujeta a una contínua negociación. Lo quieras o no. Seas consciente o no.

¿Quieres dejar las cosas al azar? Sigue inconsciente.

¿Prefieres ser parte responsable? Cometerás errores, te equivocarás y te sentirás culpable a veces. Pero es la única forma de mejorar y vencer al azar poniendo gradualmente a la estadística de tu lado.

Cualquier relación es negociable. Y se puede acordar cualquier cosa. Incluidas cosas tan llamativas como los tríos, intercambios de pareja u orgías si existe comunicación, franqueza, solidez, entendimiento y amor del uno por el otro.

Y para conseguir negociar bien y que ambos salgáis beneficiados hay que tener una buena base, unos pilares útiles y un compromiso absoluto por el bien común. Si alguno de esos dos puntos falla tarde o temprano todo se desestabilizará por tu parte o por la de la otra persona.

Así que… Si el «universo» te está poniendo a prueba:

  1. Bienvenido al club y
  2. Muéstrale que estás a la altura de lo que te mereces.

Enhorabuena por los nuevos retos que aparecen en tu vida y mucho ánimo superándolos con tu crecimiento. Y, por encima de todo, que asumas responsabilidades y aciertes en tus decisiones. Y si te equivocas, lejos de castigarte por ello, aprendas.

About the author 

Ray Havana

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  1. Hola amigo, soy Geovanni desde México! Necesito de tu ayuda, estoy en un caso similar. Te agradecería muchísimo que me puedas ayudar. Muchas gracias!!

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