febrero 9

5 errores que cometes sólo con ella (y cómo evitarlos)

Ligar Sin Despeinarte, Video

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Seguro que te ha pasado lo siguiente:

Estás en tu tiempo libre con tus amigos. De repente, dentro de tu círculo de amistades aparece una chica que te llama la atención. No puedes evitar fijarte en ella. No sabes si es por tu poco disimulo o también por la novedad pero te da la sensación de que ella tiene algo de curiosidad por ti.

Lo notas, no solamente porque llevas la última media hora con la mirada fijada en ella sino porque ella está intentando echarte un vistazo tranquilamente pero no puede hacerlo ya que no paras de mirarla. De esta manera interpretas que intenta disimular su interés…

Pero no es su interés lo que está tratando de ocultar. Te aclararé algo, en casos como éste ella sólo está interesada en saber si estaría interesada ya que no ha podido comprobarlo todavía debido a tu falta de sensibilidad —o, mejor dicho, habilidades sociales.

Las horas pasan. Quizá habéis intercambiado alguna palabra, ya sea «de rebote», ya sea que te has acercado a ella con cualquier excusa —de la cual ella es totalmente consciente— pero ha quedado en nada.

Finalmente ya se acerca la hora de irse a casa y hace tiempo que te encuentras encerrado en una conversación con cualquier otra chica que no te atrae. Por mucho que tratas de despedirte con indirectas, ella está muy interesada en seguir conversando contigo y no hace más que enredarte para que no te vayas. La conversación ni siquiera es interesante. Algo te dice que la chica quiere otra cosa…

Entonces ciertas preguntas bombardean tu cabeza:

—¿Qué fue de esa chica tan interesante? ¿Se habrá marchado ya? ¿Qué impacto habré dejado en ella?

Y la eterna pregunta: —¿Por qué es tan fácil atraer a las chicas que no me interesan?

A mí me costó darme cuenta de qué me estaba saboteando… ¿Quieres saberlo?

Aquí tienes 5 errores que sólo cometes con las chicas que te gustan

1. Eres como un libro…

Totalmente abierto o totalmente cerrado.

Es decir, o haces lo imposible para llamar su atención —algo que dice mucho de tu falta de psicología femenina, de tu poca o ninguna experiencia— o todo lo contrario: te muestras como Chuck Norris —serio, firme, impasible, ajeno al mundo, impertérrito.

Si bien es cierto que ambas actitudes tienen su parte buena, lo ideal es saber balancearlas.

Llamar la atención no tiene que ser un fin, sino un medio. Tu presencia —compuesta por tu apariencia, comunicación no verbal, actitud y comunicación verbal— debería hacer todo el trabajo. Por eso debes centrarte en potenciar tu presencia y no en presenciar tu impotencia.

Por otro lado, hacerse el interesante puede funcionar pero… ¿Qué tal ser alguien interesante?

Para hacerse el interesante basta con imitar superficialmente a James Bond o Clint Eastwood, pero para serlo o bien los imitamos completamente o bien desarrollamos nuestra propia personalidad.

En mi opinión, hablamos de la misma carga de trabajo. Puestos a invertir una vida, ¿por qué no la inviertes en ti en lugar de en parecerte a otro?

Llámame loco pero tratar de ser alguien que no eres tú, igual es algo imposible… ¡Ahí lo dejo!

2. Sacas tu «mejor versión»

Seguramente a estas alturas habrás oído que «ser uno mismo» no funciona. Que lo que realmente funciona es ser tu mejor versión.

¿Y… Qué diantres es eso?

Pues… depende.

¿Eres una persona que trata de agradar a todo el mundo?

Quizá tu mejor versión sea más reservada. Aquella que, sin dejar de ser sociable, se entrega en profundidad sólo a aquellas personas que «lo merecen».

Por el contrario, ¿Eres tan introvertido que no consigues conectar con nadie?

Quizá, entonces, tu mejor versión sea una más superficial capaz de entablar conversaciones triviales con mucha gente. Esto, no sólo te abrirá más puertas, sino que te permitirá encontrar a esas pocas personas con las que podrás profundizar y disfrutar de la sensación de sentirse escuchado y comprendido —y créeme, sé de lo que hablo.

El inconveniente es que, en muchas ocasiones, mientras tratas de sacar tu mejor versión…

3. Dejas de ser tú

¿No te ha pasado en alguna ocasión que tus amistades te dicen:

Amistad: —Cómo se nota que esa chica te gusta.
Tú: —¿Por qué…?
Amistad: —Por tu forma de actuar.
Tú: —¿Qué le pasa a mi forma de actuar?
Amistad: —No sé. No pareces tú. Resultas artificial… Ortopédico.

¡Boom! Mazazo directo a tu autoestima.

Es normal. Son tantos los cambios que queremos aplicar que, seamos honestos, estamos tratando de ser otra persona.

Buscar nuestro mejor yo me parece algo admirable y aconsejable, pero no hay que confundirlo con dejar de ser uno mismo.

Es muy probable que tengas muchos hábitos de los que deshacerte, pero seguro que hay otros que sólo tienes que pulir e incluso otros cuya única tarea es potenciarlos. Mi recomendación: centra tus esfuerzos en hacer tus virtudes más evidentes.

Lo que nos conduce al cuarto punto.

4. Te centras en restringir

Normalmente, lo primero que hacemos para «mejorar» es fijarnos en nuestros peores defectos y tratar de eliminarlos:

  • Tengo que quitarme el hábito de hablar demasiado sobre mí.
  • Tengo que dejar de ser tan controlador o posesivo o obsesivo/compulsivo.
  • Tengo que eliminar la costumbre de verla como un objeto sexual…

Contrariamente, cuando nos centramos en lo malo, aunque sea en su eliminación, ¿dónde estamos centrando nuestra atención?

¡Exacto! En lo malo.

¿Cuál es la probabilidad de que potencies aquello en lo que concentras tus energías?

¡Tú lo has dicho! Muy alta.

A nuestra biología no le sienta nada bien la sensación de tener que despojarse de cosas. De hecho, tu subconsciente hace caso omiso a las negaciones.

¿No me crees? ¿Quieres que te lo demuestre? Muy bien… Tú lo has querido. Luego no quiero quejas de ningún tipo…

No pienses en un tu ex, olvida a tu ex. ¿Quieres dejar de pensar en tu ex? Olvida el nombre de tu ex. Olvida la fragancia de tu ex. Olvida cómo te acariciaba tu ex. Olvida la primera vez que os besasteis. Olvida la primera vez… con tu ex.

¡Muy bien! ¿Ya la has olvidado? O quizás te he hecho revivir cosas que no querías recordar… ¡Te avisé!

Conocerse a uno mismo sin duda pasa por ser consciente de tus defectos pero la mejor forma de deshacerse de ellos es potenciando tus virtudes. En especial aquellas opuestas.

Ten en cuenta que tú tienes una capacidad, si la llenas de cosas que quieres vaciar, la estás llenando de cosas vacías.

Sin embargo, si la llenas de cosas que te potencian, las cosas que te restan no tienen cabida.

Para aclararlo, usemos los ejemplos anteriores:

En lugar de «tengo que quitarme el hábito de hablar demasiado» —algo que con ese prisma se hace harto complicado. ¿Cómo dejar de hablar si te encanta? La privación te hará infeliz, la energía es mejor canalizarla que reprimirla—, ¿qué tal, tengo que escuchar más para aprender más cosas interesantes de qué hablar?

¿Te das cuenta de que bajo ese prima, no sólo vas a prestar más atención en las conversaciones —y callar más— sino que vas a aprender a dirigir las conversaciones a temas más interesantes en búsqueda de aprendizaje?

En lugar de «tengo que dejar de ser tan controlador o posesivo» —una vez más, un objetivo vacío, informe, abstracto—, ¿qué tal voy a reconocer qué cosas dependen de mí en cada momento, cuál es mi área de influencia circunstancial —aquí y ahora— y voy centrar toda mi energía únicamente en eso?

Tu mente va a estar centrada en un objetivo concreto que trabaja tu locus de control interno y que focaliza tu energía en aquello sobre lo que realmente tienes impacto. Estás disolviendo un defecto para trasformarlo en una nueva virtud.

¿Y qué me dices en lugar de «tengo que eliminar la costumbre de verla como un objeto sexual —cosa que te sigue reforzando la idea de cosificarla, de verla como un objeto—, qué tal «voy a buscar 1 cualidad que me aporten esta mujer de cada una de las siguientes 3 características :

  1. Estímulo intelectual —algo que me sirva de aprendizaje,
  2. Entretenimiento —alguna faceta, algún gesto, su forma de hablar o de expresarse que me aporte diversión y
  3. Intimidad —compartir algo tan íntimo y profundo con ella que genere un vínculo emocional entre ambos. —Ojo, éste último es muy importante.

Si tu razonamiento —córtex— y tus emociones —límbico— están trabajando alineados en una misma tarea, el instinto —reptiliano— va a tenerlo más complicado para tomar el control.

Al principio va a ser costoso porque tienes el hábito de dejarte llevar por tu instinto, pero no te preocupes, la práctica te hará libre.

Así que ya sabes: Menos restar y más sumar.

Y por último…

5. Te lo tomas muy en serio

Al tratar de aplicar todo lo anteriormente descrito —y probablemente algunas cosas más— lo más normal es que cometas errores.

En mi caso personal, descubrí que se me daban mejor las chicas antes de conocer las dinámicas sociales. De hecho, cuando empecé a aplicar los maravillosos conocimientos nuevos… Empecé a experimentar resultados pésimos.

¿Cómo podía ser eso? Si era más inteligente y entendía mejor a las mujeres y sus necesidades, ¿cómo es que ellas me rechazaban más que antes?

A mi ego eso no lo sentaba bien. Esto repercutía en reforzar la conducta: «tengo que hacerlo mejor para obtener mejores resultados».

Y puesto que cuanto más trataba de hacerlo mejor, peores resultados obtenía, mejor trataba de hacerlo. Y así en un bucle sin fin.

Lo que no era capaz de ver es que tomármelo en serio me «desnaturalizaba», me alejaba de mi «humanidad», me hacía artificial. Era ego puro. Y ese ego no me hacía más atractivo sino reactivo.

No basta con saber, no basta con entender, hay que comprender. Para aplicar las dinámicas sociales hay que vivirlas, experimentarlas… no basta con soltar frases ingeniosas o material enlatado.

Un chiste puede ser gracioso, pero éste no te hace gracioso. Alguien gracioso, no necesita un chiste para sacarte una carcajada. La buena noticia es que se puede aprender a ser gracioso.

Descubrí que equivocarse es necesario porque te hace humano. El éxito en las relaciones personales no pasa por hacerlo perfecto sino creíble. No pasa por actuar sólo desde el cerebro sino integrar el corazón. Si tu ego opera sólo desde la mente y te obliga a obtener x resultados, actuarás desde la necesidad, desde la escasez, vacío. Introducir las emociones te permitirá aportar y estar desde la abundancia y la aceptación.

Si abrazas el fallo y te sientes cómodo siendo imperfecto, generarás vulnerabilidad, cercanía y confianza.

No se trata ni de ser perfecto ni de ser un completo desastre sino de dar lo mejor de ti «disponible» a cada instante. Incluidos aciertos y fallos.

Cuando comprendí esto, su aplicación se tradujo en que muchos noes se convirtieron en «quizases» y algunos en síes.

Tomarme la vida como un reto constante del que siempre tenía que salir victorioso no era sostenible.

Tomarme la vida como una experiencia en la cual unas veces avanzo y otras aprendo, me hizo libre del resultado y mucho más feliz.

Espero haberte aportado algo más de luz pero, hazte un favor, no te creas nada de lo que te he dicho. Experiméntalo por ti mismo antes de sacar conclusiones…

Ahora sí, se despide un servidor, Ray Havana, deseándote mucho ánimo, más energía y que tomes excelentes decisiones.

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Ray Havana

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  1. Muy buen artículo crack. Bajo mi opinión sincero y honesto y sin material enlatado.

    Una pregunta: Tiendo mucho al desorden(material,labores de casa) y a la procastinación. Se que es una cuestión de hábitos y he intentado ser ordenado(durante mas de un mes lo he conseguido. Luego vuelta a las andadas)pero es obvio que tengo que trabajar a nivel mas profundo puesto que lo llevo arrastrando desde pequeño. En este caso…Cómo potenciar el ser mas ordenado? Qué virtud podría sacar del desorden?

    Gracias y enhorabuena por la página.

    1. Gracias Alejandro.

      Lo que dices tiene muchísimo sentido y me siento muy identificado. A mí también me ha pasado con frecuencia hasta que lo entendí.

      La idea central y poderosa es la de crear el hábito. Hasta ahí normalmente lo tenemos claro. Lo que no terminamos de entender es que un hábito es como un «organismo vivo»: nace, crece, se reproduce… y se transforma.

      ¿Quieres ser más ordenado?

      Hay gente que de un día para otro se transforma en Don Limpio y le funciona. En mi experiencia —y con la mayoría de personas que he tratado— no es el caso.

      Tratar de cambiar de la noche a la mañana, rara vez se mantiene en el tiempo. Sencillamente estás haciendo un sobreesfuerzo difícil de compensar.

      Es como ir al gimnasio un día y darte la paliza de tu vida, ¿crees que vas a volver? En el supuesto de que vuelvas, ¿cuánto tiempo aguantarás antes de lesionarte o, sencillamente, quemarte?

      La solución radica en que ese nuevo nacimiento reciba la alimentación adecuada para su crecimiento.

      ¿Quieres ser más ordenado? ¿Quieres tener mejor organización de tareas?

      Bien, empieza decidiendo qué parte de la casa quieres que esté organizada. ¡Ojo! Una pequeña parte, pongamos tu mesa de trabajo. ¿Y el resto? Tendrá que esperar.
      Lo mismo con tus labores: ¿Qué te urge más tener al día? ¿Fregar los platos? ¿Puede que, en lugar de fregar más, la solución pase por manchar menos? —pero bueno, ése es el siguiente nivel… mejor no nos adelantemos. 😉

      Resumiendo: Elije qué pequeña tarea necesitas con mayor prioridad y ejecútala con tu voluntad y compromiso durante un tiempo determinado —una semana, un mes, lo que necesites para descubrir que no te cuesta hacerlo.
      Con eso habrás conseguido que tu hábito no haya tenido una muerte prematura y será el momento de que crezca ampliando su área de influencia.

      Curiosamente, conforme algunos hábitos se vayan fijando —mejor ir de uno en uno— el resto te costará menos incorporarlos porque tu fuerza de voluntad, tu compromiso y tu destreza para incorporar nuevos hábitos habrán mejorado ostensiblemente.

  2. Hola Ray. No la verdad es que ninguna de estas cosas me ha pasado. La verdad es que aquí suele ocurrir eso aquí siempre las mejores minas o están ocupadas o tiene una agenda apretada. o cuando estas en la disco la mejor mina esta muy lejos y rodeada de su circulo de amigas.
    Mujeres que no me traigan en lo mas minimo??? la verdad es que no, la verdad es que aquí en chile con como están las cosas si una mujer te habla mas de 4 veces tienes la responsabilidad de invertir, aunque eso la verdad no suele ocurrir.
    Creo que el no cosificar a una mujer depende en una medida muy importante de ella, por que si la mina es bonita, pero no tiene nada mas, por mas que te esfuerces en detectarlo, será difícil que valores algo, recuerda que cuando valoras a la persona equivocada te pone automáticamente en la friendzone. Eso esta mal ya que cuando una mujer te pone en esa zona no es para comportarse como amiga ni mucho menos, es en realidad un acto de hipocresía y eso te hace valorar todavía menos a esa persona.
    En fin creo que las situaciones que planteas si ocurrieran aquí mas seguido seria hasta entretenido, pero ni eso pasa ajaja
    Bueno te quito mas tiempo abrazo.

  3. Wuaooooo, Ray excelente trabajo, me llevo algunas lecciones aprendidas:

    1.- Ser alguien interesante
    2.-Trabajar día a día en mi mejor version
    3.-La importancia del lenguaje
    4.-Disfrutar del proceso, el fallo es mi maestro (Aunque a veces, me siento triste cuando me acerco a una chica y pasa completamente de mi, estoy trabajando en eso, ya lo hablaste en el primer podcast, es mi mente de escasez….)

    Gracias Ray.

    1. JPablo,

      A nadie le sienta bien que le rechacen y la indiferencia es una forma muy poco educada de rechazar a alguien. Ya que sí: existen formas y formas de rechazar.

      Pero mientras ciertas personas entienden el arte de declinar opciones con maestría y educación, debemos entender que cada persona tienes sus intereses y puede que nosotros no estemos entre ellos.

      En cualquier caso, cuanto más interesantes seamos, más área de influencia tendremos.

      Entre tanto, aprendamos de cada experiencia y disfrutemos de las personas que sí tienen interés en nosotros o sabemos que les podemos aportar valor. 😉

  4. TOTAL eso me paso y me dolio mucho la verdad era muy difícil no sabía qué camino tomar con ella que decirle, cómo reaccionar me tomé las cosas muy enserio y me salio todo mal. Ahora me gusta otra chica pero tengo miedo que me vuelva a pasar lo mismo yo se que tiene curiosidad por mi pero no quiero cagarla no me he decidido que hacer y entre más tiempo pase es peor. gracias Ray

    1. Vivir y actuar desde el miedo, te conducirá a los resultados que menos deseas. Ya no sólo es cuestión de tiempo, sino de actitud.

      Te recomiendo que «no sea la única» chica que te gusta. De esta manera, si sale mal, no sentirás que «lo has perdido todo».

      La abundancia es eso: abundancia no escasez. 😉

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