diciembre 25

#74 ¿Dejaría la atracción por un millón de dólares?

Atractor

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Muy buenas Atractor ¿Cómo estamos?

Bienvenido, hoy en un día tan especial, como es 25 de diciembre, la Navidad, un día muy, influyente; tan influyente que afecta a todo, prácticamente todo el planeta.

Como es una ocasión especial  me he decidido por una pregunta que lo cierto es que no no tenía que estar ahora, le quedaban par o tres posiciones, pero me ha gustado.

Me llamó la atención cuando la escuché en su día y esta originalidad, este hacerme pensar de alguna manera, pues lo voy a premiar.

Vamos con la pregunta de la semana y ¡feliz navidad!

Muy Buenas Atractor, me llamo Víctor soy de Argentina, mucho gusto Ray te quería preguntar ¿qué preferirías ganarte un millón de dólares y dejar tu carrera o seguir con tu carrera y perder ese millón de dólares? Saludos desde Argentina Chao.

Muy Buenas Víctor, muchas gracias por la pregunta, la verdad es que me desato una sonrisa cuando la escuché.

Y vamos a aprovechar un día como hoy, donde tiene que ser todo felicidad, armonía, es el nacimiento de una nueva era ¿no? Os lo simboliza así.

Retrotraído a mi infancia

Y vamos a esta pregunta que lo cierto es que me ha retrotraído a mi infancia, me acuerdo en el barrio los amigos y vecinos nos hacíamos preguntas de ¿por cuántos harías esto? ¿Por cuánto harías aquello? En fin.

Cosas un poco mucho más fuera de tono y muy poco políticamente mostrables.

Pero bueno, la verdad es que nos entreteníamos muchas veces con conversaciones de esas que eran muy entrañables y me los has recordado.

Un día como hoy he dicho, Che, voy a avanzar a este boludo, con todo el cariño, desde Argentina y vamos a responder esa pregunta.

Perder un millón por seguir enseñando atracción

Al final prácticamente dices ¿perderías ese millón de euros por seguir enseñando Atracción?

Lo cierto es que claro, seamos honestos, no lo voy a perder, porque nunca lo he tenido, porque es un concepto, por que es una pregunta trampa.

Es un juego y dudo que alguien estuviera dispuesto a decirme, te doy un millón de dólares, sí dejas de hacer lo que haces, lo dudo.

Entonces la verdad es que no lo pierdo ¿no?

Pero vamos a jugar, vamos a jugar realmente al juego y vamos a suponer que efectivamente alguien me dice: —Oye toma, aquí tienes un millón de dólares, pero a cambio tienes que dejar lo que estás haciendo y dedicarte a otra cosa.

Claro habría que ver la letra pequeña ¿qué significa no poder hacer lo que hago?

Porque si significa que ya no puedo seguir enseñándolo, bien.

Pero si  no lo puedo ni siquiera utilizar, pues es complicado, porque no es que lo utilice, es mi forma de ser.

Yo ya tengo todas esas ideas, conceptos, modus operandi, etc. lo tengo todo instalado, interiorizado.

Entonces eso sería como ¡tienes que dejar de ser Ray! No creo que pudiera, básicamente, ni por todo el oro del mundo.

Pero suponiendo que sólo fuera  enseñar, mostrar, un poco ayudar a otra gente a entender estas cosas, hay algo que nunca, nunca, nunca me ha convencido.

Algo que no es que sea un principio realmente, o que sean principios personales, que es como lo siento, supongo que serán principios, pero no los veo como tal.

Sino es lo que nace de mí naturalmente cuando surge ese tipo de situaciones ¿no?

En mi vida y sobre todo, tengo que decir, que efectivamente entra en el tema que nos ocupa siempre.

Ultimátum

En el tema de relaciones con parejas, he tenido varias parejas y recuerdo y casi te diría que en esta última relación que tuve, también te diría que lo mismo, aunque pintado de otro color.

No fue exactamente un ultimátum, como anteriores.

Pero dos o tres ocasiones, he tenido ese momento de decir ¡dejas lo que haces, a lo que te dedicas o yo! O sea, mi pareja.

Y bueno, ya sabes la respuesta ¡estoy aquí!

En esta última ocasión no fue exactamente así, pero me vi en una situación en la cual tenía que decidir si continuaba con lo que estaba haciendo: luchando por lo que hago.

O decidía, como  muy bien dijo Edu Sotos, de código nuevo en la entrevista, «sentar la cabeza» ¿no?

Entonces pues claro, yo no considero que  dejar de hacer lo que «mejor se me da» y lo que creo que más aporta al mundo pues sea sentar cabeza.

Más bien creo que es al revés, poner la cabeza en cualquier  otro sitio que no sea donde tiene que estar —es mi opinión.

Entonces, básicamente siempre, cuando me he visto en un ultimátum — voy a hablar y aprovechar que es un día como hoy y que tampoco estamos hablando del tema que nos ocupa siempre, un poquito de cotilleo, de amarillismo.

Yo durante muchísimos años he estado con Mario Luna con su proyecto llamado anteriormente seducción científica y la pregunta curiosa es ¿Qué  pasó para que emprendieras el vuelo por ti mismo?

Lo cierto que una cosa que me gustaba muchísimo de esa relación, de esa experiencia, desde 2006, 2007 fue cuando —2006— volví a contactar con Mario y empezamos esta andadura.

Y en 2008 fue cuando yo personalmente me vi preparado para empezar a ayudar a otra gente.

Lo cierto es que allí nunca, jamás tuve ningún tipo de condicionante, digamos realmente un ultimátum.

Habían cláusulas, habían condiciones —evidentemente— había que cumplir unas normas, por supuesto.

Sin normas, pues no hay convivencia.

Y había unas normas muy razonables y estuve de acuerdo desde el minuto cero.

Lo cierto es que Mario es un excelente amigo y mentor, yo he aprendido muchísimo de él y sigo haciéndolo, obviamente.

¿Por qué entonces cuando precisamente Mario por fin saca, su super libro: psicología del éxito, que yo personalmente tuve el privilegio de poder ver antes que muchas personas.

Fui de los poquitos que pudo revisar el boceto, e incluso darle mis valoraciones y demás.

¿Por qué cuando ya todo eso de repente funciona y va en marcha pues yo casi que me salgo del tren cuando está a tope, cuando va a toda velocidad.

Es como  vender las acciones de Bitcoins, cuando van a subir, y van a ir lo mejor posible.

No tenía nada que ver con dinero, no tenía nada que ver con la fama, con todo eso.

En realidad quería sentir que  lo que consiguiera era mérito mio, «absoluto».

Absoluto, quiere decir que realmente yo me veía sacando mis castañas del fuego.

Hasta este momento he estado muy bien respaldado y me he sentido como una familia.

La familia de , lo cierto es que, la familia de Seducción Científica me arropó desde el principio como una familia de verdad, como tu propia familia.

Entendiendo que tu propia familia, pues sea una familia ejemplar, que se que no siempre es el caso.

Pero me sentí como el concepto que se tiene de familia y sencillamente pues llegó un momento que dije: creo que ya va siendo hora de salir del cascarón como digo yo.

Ver que nos depara el día a día y eso ¿por qué lo hice en ese momento?

Sencillamente porque sentí que era mi momento, que estaba preparado y bueno, podía haber seguido arropadito con papá Pato, con papá Mario, pero no.

Ya no me sentí identificado con esa actitud, entonces claro, me gustó mucho y aprovecho para decirlo.

Porque ahí nunca tuve yo un ultimátum, a mí nunca me dijo Seducción Científica si tienes novia no puedes trabajar con nosotros.

Y sin embargo, pues si que he tenido parejas que me han dicho: que si tienes ese trabajo no puedes estar conmigo.

Que eligiera y evidentemente pues aquí estoy aún así.

Con lo cual, si me dijeran: aquí tienes un millón de euros, pero tienes que dejarlo.

Pues, el tema es que ese millón de euros es el que me está poniendo el ultimátum.

Si me dijera mi carrera o yo y vivir muy justos de capital.

Si trabajas de lo que vas a trabajar, nunca vas a ganar un millón de euros.

O sea, es prohibido, si llegas al millón de euros, no sé, pasa algo.

Entonces, pues tampoco me llamaría la atención, no por nada, sino porque no me gusta que me pongan un límite, por así decirlo injustificable, que no tiene justificación.

Porque si hago lo que me  gusta y lo hago bien y consigo llegar a un millón de euros o de dólares, en dinero ¿por qué es incompatible eso?

Yo creo que si eso no es incompatible, no tengo por que elegir ¿de acuerdo?

Otra cosa es que nunca llegue a ganarlos y podría suceder y desde luego de la misma manera que nadie me va a ofrecer un millón de dólares por abandonar esto.

O sea que en cualquier caso y sin enredarme mucho más, ese millón de euros o tu carrera, ganaría mi carrera.

Porque aunque realmente me los fueran a dar en mano y los tuviera  y dijera ¡guau, este capital! También eso simbolizaría algo.

Diría ¡guau! Si esto me lo dan ahora, es porque algo tiene esto.

Algo tiene que mostrar y va a haber mucho más que ese millón de dólares,¿no? así que me daría más fuerzas para seguir, incluso.

Aunque lo necesitara y dijera: ¡ostras!

Pero no, ya te digo, los ultimátum siempre han ido en contra del que me lo ha ofrecido.

Cuando alguien me ha dado un  ultimátum el ultimátum va para él.

Entonces la pregunta última y para terminar, así que esto va a ser breve, espero, pero entrañable, la pregunta sería:

Si tuviera un millón de dólares o de euros, preferiría euros, porque así no tengo que cambiar y no pierdo en el  cambio.

Pero bueno ¿si tuviera un millón de bitcoins, yo que sé  de lo que sea seguiría haciendo esto?

Rotundamente

Esa yo creo, es la pregunta ideal, la pregunta real, o sea, si de repente yo  llegara a esa cifra simbólica ¿me retiraría?

Bueno, yo creo que rotundamente no.

No, porque si estás haciendo algo que te gusta, si estás haciendo algo que te apetece seguir construyendo y encima tienes muchos más recursos, eso no quita que al final, seguiría haciendo lo que estáis haciendo.

Cosas que no puedo hacer por falta de tiempo /ayuda

Y haría otras cosas que ahora mismo no puedo hacer por falta de tiempo.

Que al final se traduce: el tiempo no lo puedes comprar, el tiempo por ahora es el que hay.

Pero sí que puedes comprar manos, si que puedes comprar ayuda.

Puedes delegar y acabar haciendo lo que más te apetezca o cosas que te apetezcan nuevas mientras hay gente que trabaja para ti y hace que tu proyecto crezca y te va a aportando a otros niveles.

Entonces, yo creo que lejos de dejar lo que lo que estoy haciendo, no lo dejaría.

Lo tendría más potenciado, habría más gente probablemente que  me ayudase, evidentemente contratada, que yo pagase o como fuera.

Y me permitiría hacer otras cosas, como por ejemplo, me apetece tocar un poco la guitarra, me apetece volver a tocar cosillas y lo cierto es que no me da tiempo.

Y tengo la guitarra que la tenía guardada, la saqué, fui por ella a recogerla, la tenía guardada en casa de un familiar y la recogí y la tengo en el cuarto, en la funda, no, la saqué una una tarde y no me dió tiempo prácticamente a nada.

Y claro, como hace tanto tiempo que no toco, pues estoy más oxidado, necesito coger un poco otra vez el hábito, pero no hay tiempo.

Entonces, con ese dinero, por así decirlo. podría invertirlo en muchas cosas, entre ellas comprar mi propio tiempo para hacer lo que me apetezca.

Cuando digo tocar la guitarra digo también visitar algunos lugares, ver a gente que sólo veo cuando coincidimos en situaciones especiales, podría decidir irme una semana a visitarla, etc.

He llamado al podcast ¿cuánto valoras lo que haces? Supongo que se quedará con ese título finalmente, es una reflexión interesante.

Lo cierto es que podría estar hablando mucho más tiempo de esto, ya lo sabes.

Pero Victo, muchas gracias, he adelantado tu pregunta porque me ha parecido entretenida y creo que al final, ya sabéis, no lo cogería, porque los ultimatums para mí son un no rotundo para el que me pone el ultimátum.

Sin embargo, sí tuviera ese dinero si lo pudiera conseguir, si lo consigo algún día, yo no tiro la toalla.

Al contrario, en lugar de abandonar, por así decirlo, dejar de hacer esto, lo haría otra manera, seguramente.

Con mucho más recursos, yo tengo muchas ganas de hacer cosas, ahora recientemente estoy haciendo una nueva serie de vídeos que se llaman claves para el éxito.

Y estoy ya unificándolo todo en mi canal también de Ray Havana, de YouTube.

Hacer un vídeo de esos me lleva una semana entera de trabajo.

Cuando hago eso no puedo hacer otra cosa, no puedo hacer, por ejemplo vídeos para la plataforma, que también quiero seguir haciendo, por supuesto.

Hay mucho ahí que ir metiendo, en fin, conexión instantánea me refiero.

Pues claro, en este momento es elegir: hago esto, hago aquello ¿Qué hago aquí? ¿Qué hago allí? Si tuviera más recursos, tendría ayuda y funcionaría todo mucho mejor, seguro, o por lo menos no mejor, pero más rápido.

Ya sabes que si me quieres mandar tu pregunta lo puedes hacer yendote a atraidasporti.com/atractor  ahí tienes un botoncito para dejarme tu pregunta o puedes hacerlo por telegram.

El telegram es es como un WhatsAapp, allí puedes grabar con el propio móvil, tienes que buscar @rayhavana  y lo puedes hacer también mandándome un e-mail.

Puedes grabar el audio y mandármelo por e-mail a boletín@atraidasporti.com.

Ya sabes que para acabar el año estaría guay una gran aportación, una reseña en iTunes y de 5 estrellitas sería genial, para que esto tenga un  poquito más de alcance.

Me despido ya deseándote unas navidades que ya estarán acabando para cuando escuches esto, que hayan sido geniales en familia.

Que hayas  conectado un poco con el espíritu ya no de la Navidad en sí, sino con el espíritu de la familiaridad.

De ese momento entrañable, de la unión de la conexión que tanto busco y creo que por eso estoy aquí porque tanto anhelo esa conexión en general con los seres humanos.

Y con las mujeres que en este caso fueron para mí una larga temporada de mi vida, las grandes desconocidas, no por suerte sino por esfuerzo, por búsqueda, encontré ciertas respuestas, aún me quedan muchas por supuesto.

Pero bueno, no me enrollo más, te deseo unos días espectaculares, un final de año genial y bueno nos veremos para principio de año además que también coincide.

Así que mucho ánimo para terminar este año,  más energía que ya no queda nada para empezar el siguiente.

Y además de que tomes excelentes decisiones; da igual, aunque las decisiones no sean excelentes.

Aunque tomes decisiones, de los resultados que surjan, ya sean buenos o malos, eso  sí, de ahí, espero que tomes ¡excelentes conclusiones!

Ray Havana.


Podcasts relacionados:

#50 Rebaño o aventura
#48 Abundancia Atractor

About the author 

Ray Havana

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